El PP de Zuera y el de Ontinar creen que ganan. El Ayuntamiento de Zuera pierde.

El Juzgado de lo Contencioso nº 4 de Zaragoza ha resuelto un recurso del Ayuntamiento de Ontinar declarando Nula de Pleno Derecho una actuación administrativa realizada por el Ayuntamiento de Zuera: la aprobación por la Junta de Gobierno Local de la liquidación del año 2010 del Convenio económico que Zuera mantiene con el Ayuntamiento de Ontinar; y le condena, además, a pagar las costas correspondientes del procedimiento.
La resolución de la liquidación debió ser aprobada por el Pleno del Ayuntamiento de Zuera y no por su Junta de Gobierno, advierte en su punto tercero la sentencia del Juzgado, ya que la intervención municipal había emitido un informe desfavorable formulando un “reparo suspensivo”, que implicaba que el órgano en este caso competente para resolver las discrepancias y aprobar el expediente era el Pleno. A esta conclusión –a alguien se le debería caer la cara de vergüenza- le precede copia literal de los artículos 214 al 218 del Texto Refundido de la Ley de Haciendas Locales que lo establecen. Más claro agua.
Por cierto, tras el informe desfavorable y el reparo del Interventor ¿Se emitió algún informe complementario, si lo hay debería estar en el expediente, que advirtiera sobre el procedimiento a seguir para su aprobación, indicado claramente en el (art. 217.2) de la legislación citada?
Sería gravísimo, políticamente indecente y con toda probabilidad jurídicamente prevaricador, que la respuesta al interrogante anterior fuera un sí; es decir, que los miembros de la Junta de Gobierno Local, o alguno de ellos, conocieran el procedimiento a seguir pero prefirieran ningunear al Pleno de la Corporación al estar allí en minoría. Sinceramente, y a pesar del menosprecio mostrado los últimos años por el PP a este órgano de gobierno y control, nos gustaría que no fuera así y poder enmarcar administrativamente ese suceso exclusivamente como otra chapucería más del PP de Zuera. Es suficiente.
Aunque políticamente el inicio de la controversia haya que enmarcarla en el distanciamiento, primero, y la ruptura, después, de las relaciones entre los responsables del PP de Zuera y Ontinar, a los que ni los dirigentes de su partido ponen de acuerdo, no nos cabe duda que la torpeza de Bolea y Larqué –y la cerrazón de Azón- para resolverla ha ayudado a que ésta se enquiste de manera enfermiza. Es lógico que pueda haber diferentes interpretaciones del Convenio, lo que es inaceptable es que dirigentes de un mismo partido (Larqué, Bolea y Azón) que gobiernan instituciones del mismo municipio (Zuera y Ontinar) sean incapaces de ponerse de acuerdo en una cuestión que afecta a una parte tan importante de la ciudadanía.
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