
Se decía en las entradas anteriores : “ Enfrentados a una crisis estructural que exige un cambio en el modelo de gobierno, los Ayuntamientos deben anticiparse y desplegar nuevos modos democráticos para poder articular una respuesta resiliente basada en afrontar de forma colectiva los cambios que vienen.”
Nadie pone en duda que, a lo largo de los años, estas Administraciones han sido protagonistas de cambios de extraordinarios en sus municipios pero también han sido numerosos los casos de mala gestión y corrupción, falta de transparencia en la relación con la ciudadanía, alejamiento de los cargos electos de la realidad social, situaciones de transfuguismo, connivencia con los intereses privados, y, en general, ausencia de cauces suficientes para el control de la gestión por la oposición.
Estos hechos han degradado y dañado, con carácter general, la credibilidad de Instituciones y políticos.
Frente a esta situación, hoy, quien opte a ser un cargo público tendrá que comprometerse con el buen funcionamiento democrático a través de una conducta honesta, transparente y abierta a la participación.
Traducido al ámbito municipal ese compromiso significa, entre otras cosas, desplegar un nuevo modo de relación en un espacio de actuación básico de la acción política, porque es en él donde se desarrollan gran parte de los derechos y deberes de la ciudadanía y el terreno donde se hacen realidad los modos más próximos de satisfacerlos.
(Más) Leer más